Malhablado de Diamante Eléctrico, una oda de amor citadino

«Vibraciones Funk y Soul: La energía desbordante en un trabajo sin complicaciones»

**Diamante Eléctrico: Una Expresión Musical Innovadora con «Malhablado»**

A lo largo de diez años, Diamante Eléctrico ha construido una carrera musical marcada por una evolución constante y un deseo insaciable de experimentación. Con su octavo álbum, Malhablado, la banda colombiana se adentra en un territorio sonoro inexplorado en un intento por reinventarse una vez más en un trabajo con el que dejan en claro que no son sólo una banda de rock, sino artistas multifacéticos y versátiles.

Malhablado se gesta lejos de los métodos tradicionales que alguna Diamante Eléctrico abrazó. En lugar de reunirse en un estudio para grabar juntos, Juan Galeano, Daniel Álvarez y Andrés Kenguan dieron vida a las canciones en un “laboratorio” tecnológico, como ellos mismos describen. Esta dinámica resultó en un álbum estéticamente influenciado por el lo-fi, con una producción y mezcla a cargo de Galeano, permitiendo a la banda mantener un control creativo total.

El álbum abre con ‘Algo Bueno Tenía Que Tener (Bogotá)’, un tema que de entrada nos mancha de melancolía a quienes crecimos en la capital colombiana. Con el clásico jingle de la estación radial Melodía Stereo como abrebocas, Diamante Eléctrico nos introduce una pista predominada por el bajo que nos va adentrando en la atmósfera citadina que siempre han mantenido en cada una de sus entregas. ‘El Big Bang’ le sigue como única colaboración con la que cuenta el disco. Junto a Silvestre y La Naranja, la banda fija el tono predominante de la entrega: un enérgico y alegre funk que nos invita a celebrar la vida incluso desde las adversidades. Malhablado destaca por su naturaleza descomplicada, un concepto el cual se replica a nivel visual en el clip que acompaña a este tema en donde vemos a los artistas dando vida a su trabajo conjunto desde el estudio.

Sin embargo, ‘Yoya’ contrasta con una vibra mucho más alternativa y serena, con la que hacen un recuento de sus experiencias a raíz de una relación fallida. Y aunque entre versos Galeano nos cuenta que su corazón no ha cerrado del todo, sus pasos se sienten lo suficientemente livianos para continuar.

‘Porcelana’, es el sencillo destacado del álbum, y que, según Álvarez, su guitarrista, encapsula la esencia de Malhablado. Aunque mantenga su ritmo upbeat, el tema tiñe la narrativa con melancolía en una declaración de amor, siendo una canción que, en sus propias palabras, “fue muy especial desde el momento en que nació”.

‘El Amor Es Un Juego de Perdedores’ se inspira en la estética mariachi, reemplazando las trompetas por un ritmo de 6/8, capturando tanto las dificultades como la belleza inherentes al amor. Mientras tanto, temas como ‘LVRBOY’ cambian en el escenario y nos sumerge en una travesía marcada por sintetizadores que nos llevan a destapar algunas heridas ocasionadas por el desamor. Desde ‘Déjame Cómo Me Encontraste’ hasta ‘Maldito Futuro’, el disco se eleva como un trabajo estilizado, entrelazando melodías cuidadosamente elaboradas y letras poéticas que destilan dolor.

La sencillez y la autenticidad parecen unirse para ser el motor de Malhablado, pues esta entrega llega como una bocanada de aire fresco para la discografía de Diamante Eléctrico, sin despedirse por completo de la identidad que han creado a través de los años. Es innovadora y al mismo tiempo acogedora, con un concepto visual envolvente que hacen de sus clips un portal entre el público y la banda. Sus videos se alejan de ser una superproducción para reflejar su lado más crudo como habitantes de la caótica Bogotá.

La integración de elementos colombianos y latinoamericanos en su música ha sido una constante en su carrera. Malhablado es especialmente citadino, no sólo en su sonido, sino también en su narrativa e identidad visual. Este álbum, por tanto, es mucho más que un experimento, sino también una exploración personal y emocional. El amor y la cotidianidad predominan en los versos, revelando algunas experiencias personales y momentos turbulentos, particularmente influenciados por el regreso de Juan a Bogotá después de varios años en México.

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